"Si dejas de aprender, dejas de enseñar" (Joan González)

2016/02/05

FERRAN PEÑA Y JACOB RAURELL



Hoy me he enterado de que Ferran Peña y Jacob Raurell, ya no serán seleccionadores infantiles de Catalunya. Ferràn después de 10 años y Jacob después de 6 años, ejerciendo este cargo.

A Ferrán lo conozco hace muchos años del mundo del baloncesto, y particularmente lo recuerdo entrenando al San Josep i al Vic, (entre otros) enfrentándonos y consiguiendo que ahora mismo no recuerde ni un solo resultado deportivo y si nuestra amistad y respeto como entrenadores. 
Jacob fue mi ayudante en el UE Mataró cuando conseguimos ser campeones del Grupo EBA C, ahora hace 6 años. Tanto él como su mujer Esther (que también era ayudante), me dieron una lección de cómo deben ser dos ayudantes, de esa capacidad de comprensión y sentirte arropado en todo momento.

He tenido el gran privilegio de conocerlos, y he tenido la gran suerte de que me llamaran para que les ayudase en la preselección infantil ahora hará tres años. Los he visto trabajando, los he visto relacionándose con los jugadores, los he oído dando esos consejos impagables a las jóvenes promesas. Les he visto sufrir dando la lista definitiva de los elegidos. Les he visto emocionarse con su trabajo como entrenadores.

Si algunos jugadores leen esto ahora, sabrán de que estoy hablando y seguro que recordaran las sesiones de entrenamiento como algo mas que un aprendizaje técnico o táctico. Sabrán entender que detrás de estas lecciones de baloncesto que han recibido, había algo mas importante. Enseñar como enfrentarse a las dificultades, como afrontarlas y como superarlas. Y no solo desde una vertiente deportiva, sino humana. Han sido capaces de exigir y a la vez comprender. Han sido capaces de elegir y al mismo tiempo respetar. Han sido capaces  de equilibrar a un grupo, por encima incluso de su visión individual, por el bien de la selección infantil catalana.
Una de las cosas que me impacto cuando estuve con ellos, es la capacidad que tienen para positivar a cualquier jugador, de ver sus puntos fuertes y trabajar los débiles des de el refuerzo positivo, desde el respeto al jugador por lo que es.

Han guardado las medallas y han dado la espalda al divismo del que algunos presumen, han decidido mostrarse tal como son, personas del baloncesto,  profesionales entregados a una pasión. La pasión de entrenar!!!!

Algunos de esos jugadores que han pasado por sus manos, si llegan a la élite como jugadores, sabrán reconocer estos consejos y a los que no llegaran sabrán valorar la gran oportunidad que tuvieron de ser unos privilegiados por tenerlos como entrenadores.

Desde este pequeño espacio,  mi total reconocimiento

Un aplauso a ti Ferran y a ti Jacob

2016/01/18

CUANDO VIENE LA TORMENTA






Cuando las cosas no  funcionan, no soy de los que se esconden. En mis redes sociales expongo los buenos y los malos momentos, por que la vida es  eso. No se entiende una cosa sin la otra, el ying y el yang, donde todo esta en movimiento constante, y donde el negro no es tan negro ni el blanco tan blanco.

Los entrenadores prevemos  las tormentas. Los nubarrones con lluvia, el viento y el frío que se aproxima, los intuyes,  aunque la naturaleza se impone y nunca puedes saber el alcance que tendrá en tu equipo y su  repercusión.

Algunos amigos me llaman para darme ánimos y lo agradezco infinitamente, aunque los que entrenamos sabemos que las soluciones pasan básicamente por lo que tu puedes controlar, que es muy poco o mucho según se mire. Es cierto que en 29 años entrenando no había experimentado una situación similar. Y no estoy hablando de las crisis que muchos equipos tienen durante la temporada y que forman parte del camino que ha de recorrer un grupo diez meses. Estoy hablando de un conjunto de situaciones negativas en forma de lesiones, bajas etc. que se instalan como un nubarrón negro encima de tu equipo. Así es que te empiezas mojando, y  acabas empapado y sin nada para secarte, teniendo la percepción de estar instalado ahí, dando vueltas como una peonza, en un vaivén de sensaciones del que no consigues salir.

Así es que he pensado en mi amigo “Joan”, un delegado que  tuve y al que me une una buena amistad.


Joan, que tenia una empresa grande, me contaba que de tener a muchos trabajadores en su empresa, paso a no tener ninguno y estar arruinado. Se quedo a “0”. Peor aún. Con deudas. Cuando le pregunte como había salido de esta situación me dio una explicación, que entendí que es tener fe, que es sacar energía de donde no la hay. Me decía que un día llego a su empresa. Todo estaba desmantelado, no había ni una máquina, todo era un solar. Tan solo había un teléfono, unos cartones y alguna que otra herramienta. Imaginaros esta situación. Le pregunté que hizo al ver esta imagen. El me contesto: “Joan cuando estaba ahí en la empresa sonó el teléfono. Era una señora que quería que le arreglase una persiana, así que yo le dije que ahora mismo iba. Me hice una caja de con unos cartones, le puse dentro cuatro herramientas que quedaban por el solar (y cuatro era en sentido literal) y fui a arreglar la persiana de esa señora. Y seguí recuperándome hasta hoy”. Sólo la imagen ya hace daño cuando la trasladas a la realidad.

Pensando en él, he visto que no todo depende de ti, pero lo que tu puedes hacer, lo que tu puedes aportar, lo que tu puedes controlar, debes hacerlo, debes intentarlo, debes vaciarte hasta el final.

No puedes pedirle a alguien que haga su trabajo, o si puedes, pero la responsabilidad individual es de cada uno, puedes exigir trabajo, motivación y todo lo que tu creas, pero al final es la persona, el individuo como tal que debe ser conciente de que puede aportar ella, no solo para el grupo, sino por valor personal, por dignidad, por autoestima...Lo otro viene después.
Perder partidos no es una tragedia. No clasificarse no es una tragedia. Jugar mal no es una tragedia.  Al fin y al cabo la competición deportiva si que no es previsible. Uno debe disfrutar del camino, encontrar motivación para el entrenamiento diario, la mejora constante. Si encuentras placer en eso, lo demás tiene una importancia relativa.

Hay que buscar el placer en lo que haces, y no hacer algo para tener placer.

La tormenta ha llegado y parece que se ha instalado unos días., habrá que bailar con ella hasta que encuentre otra pareja.

Como dice mi hermano: El secreto de la serenidad es cooperar incondicionalmente con lo inevitable.

LA ASIGNATURA DE DIRECCIÓN DE GRUPO




Hace 18 años que imparto cursos de entrenador. Debo un agradecimiento especial a Richi Serres, que ante la imposibilidad de que Juan C.Pie pudiera dar una asignatura, me ofreció hacerlo a mi.
Desde entonces y hasta ahora he disfrutado y sigo disfrutando de esta parte pedagógica donde el concepto de enseñar es aprender, y tanto Alberto Horno primero como Joan Cortés después, me han seguido dando la confianza y la oportunidad de impartir las asignaturas de  sistemas de juego, dirección de grupo y dirección de partido principalmente. Curiosamente la asignatura de sistemas de juego tiene el doble de horas por ejemplo que el de dirección de grupo.

Hace años cuando impartía sistemas de ataque y defensa, era y es una asignatura de mucho peso entre los que aspiran a sacarse el titulo de entrenador. Disfruto mucho con ella y los alumnos que he tenido me recuerdan siempre mi especial predilección por  el sistema Flex, y todo el abanico de posibilidades que da al entrenador un sistema de juego tan rico en conceptos, como complejo a la vez.. Lo considero como parte importante de la formación del entrenador y donde yo aprendí tanto del maestro Ricard Casas.

Pero realmente a medida que han pasado los años, me he ido formando mas a nivel personal , sobre la gestión de un equipo y todo lo que conlleva la responsabilidad de ser entrenador de un grupo de jugadores o jugadoras. Por lo tanto la asignatura Dirección de grupo que para mi es una asignatura que me produce mucho placer impartir.  Dicho esto, creo sinceramente, que habría que cambiar el nombre a esta asignatura. Cuando hace tantos años empecé a dar clases, muchos entrenadores no sabían que quería decir eso de Dirección de Grupo, de hecho, algunos básicamente les interesaba los sistemas, y otras mas específicas, donde el balón estaba “en juego”.

Cuando empecé a introducir, el “role playing” en las clases y observaba a los entrenadores en escena frente a situaciones improvisadas, me di cuenta en seguida que esta asignatura tenia algo que no daban las demás. Allí veía  muy fácilmente, como algunos entrenadores tendrían la capacidad de gestionar grupos de trabajo, más allá evidentemente de sus capacidades técnicas.

Así que, debido a mi profesión diaria y a la formación a la que yo asistía como alumno de técnicas de Gestalt, he ido adaptando los contenidos con la realidad del baloncesto de ahora. Una realidad donde tiene muchísima importancia la gestión del grupo, la gestión de sus emociones, y el trabajo diario que hay que realizar respecto a aspectos que florecen de esta intervención emocional

Es por ello que creo que esta signatura y des de mi punto de vista, debería cambiar de nombre y de horas de formación. Estamos ante un momento especialmente importante para modificar esa formación del técnico. El entrenador ya no es solo  un transmisor táctico-técnico. El entrenador necesita de herramientas emocionales para hacer funcionar esos aspectos técnicos y tácticos. Siempre las ha necesitado, pero también es cierto que ha cambiado mucho la relación entrenador-jugador. Para el entrenador ya no basta con saber mucho de sistemas de juego. Eso debe ir acompañado de “otra pata” que le aporte al entrenador una visión diferente y complementaria de cómo puede realizar su trabajo en un sentido mas completo y mas amplio.

La visión ha cambiado, es cierto, y ahora muchos entrenadores tienen una formación académica exhaustiva, con muchísima información (quizás demasiada?) necesaria para desarrollar su pasión que es la de entrenar. Pero si queremos avanzar, lograr “la maestria” (Como dicen Xavi Garcia y R Casas),  hemos de seguir avanzando sobre el concepto de gestión de grupo, mas que dirección de grupo.

Para mi las emociones no se dirigen, se gestionan. Y gestionarlas es muchísimo mas difícil que dirigirlas.

2015/11/03

NUESTRO HÁBITAT






Este sitio, donde a veces lo encuentras duro y otras blando. Este banco, donde 10 minutos antes de empezar un partido, intentas acomodarte en él, probando  estos fatídicos minutos, para los entrenadores, antes de empezar. Estos minutos donde ves a tus jugadoras haciendo el calentamiento y donde alrededor tuyo sólo ves camisetas, botellas de agua y tu pizarra reposando al lado tuyo. Este es uno de esos momentos en que te sientes con mas responsabilidad como entrenador. Todo esta por empezar. Tu decides con quien y como vas a hacerlo, y estas a la espera de este salto mágico entre dos jugadoras.
Este espacio de tiempo, me viene como una película de lo que me gustaría que sucediese, donde vienen a mi memoria el trabajo de la semana, las sensaciones con las jugadoras, y lo que hemos trabajado...No queda tiempo para más.

Después viene la otra parte. Ese banquillo, se llena con tus ayudantes, delegada y jugadoras. Estas mas “acompañado”, pero sabes de tu vulnerabilidad. El banquillo se ordena, todas buscan ese lugar del que siempre quieren salir para jugar y que al volver necesitan otra vez ocupar. Es su habito, este que da seguridad.
Te levantas, te sientas, miras a un lado, a otro. Te fijas en el entrenador contrario, sus indicaciones, sus cambios. Rectificas, propones, decides...pero son segundos donde la decisión ha de ser rápida, tu ayudante te aporta ideas, la delegada te informa de datos y te repites ”Vamos Joan, procesa rápido”...Y lo haces. Todo se ordena de forma natural, como en cajitas independientes dentro de tu cabeza, y vas abriéndolas en función de la necesidad.
Te alejas del banquillo, para acercarte a la arena. Estas de pie, los actores con el balón, y de vez en cuando notas el pasar de los árbitros, una frase, una protesta, unas miradas de complicidad y  otras de desaprobación...otra cajita mas.
Y decides acercarte a ese banco otra vez, cruzas la mirada con siete jugadoras con hambre de salir, y lo notas, vaya si lo notas.

Y llega el momento decisivo del partido, pocos segundos, marcador ajustado, tiempo muerto...Todos enfrente tuyo. Notas el olor a sudor del esfuerzo (me encanta ese olor, mezclado con los ojos abiertos con ganas de ganar), las respiraciones altas. Has de decidir. Tienes apenas 40 segundos. Sacas de una de tus cajitas una idea para este último ataque o última defensa. Y vuelves a mirar a los ojos de ellas. Este momento es el mas importante. Ahí detectas si esta idea de tu cajita va a funcionar o no. Lo percibes, lo sientes y cruzas la mirada con tu base y ahí notas que ganas...te esta comunicando “todo irá bien coach”.
Te vuelves al banquillo, ahora ya mojado, desordenado...todo esta apunto de acabar. Tan “solo” queda la última acción, esa en la que los demás te juzgaran en función del resultado.

Es de noche y en casa te notas cansado, vacío, exhausto. El partido te viene a la memoria casi como otra película.
Y en ella ves que  te has equivocado, has abierto una cajita antes de tiempo, has consumido a otra, te has equivocado en una rotación, quizás ahí reaccionaste tarde. Te falto un “Time out” en aquel momento. Aunque horas después del partido lo ves claro, una voz dentro de ti durante el partido, ya te había avisado.
El banquillo se ha quedado solo. Esta en el pabellón esperando a otro partido.
Has dejado toda tu energía allí. Has dado todo de ti en estos barrotes de madera., pero ahora te toca otra silla. La de tu despacho. Ahí empieza el otro partido. La gestión del equipo en el post partido. Jugadora con poca rotación. Jugadora que no ha jugado. Jugadora en bajo estado de forma...

Ese es nuestro hábitat junto con el parquet...No hay descanso, y que dure!!!


2015/10/08

EL GRITO DEL ENTRENADOR. REFLEXIÓN




Hace poco, mi amigo y entrenador Juan Couto, me comentaba que podría escribir sobre si gritar por parte del entrenador tenia efectos positivos o negativos. Si era un “recurso” apropiado o no...

Es difícil ser objetivo en este artículo, por que os habla un entrenador que tiene una voz de entrenamiento alta y que con el paso de los años, quizás he ido domando, no consiguiéndolo en muchos de los casos.

He de reconocer que cuando he ido a ver entrenadores que dirigen sus entrenamientos sin alzar la voz y consiguiendo un ritmo alto de entrenamiento, me he quedado sorprendido. Gratamente sorprendido diría. Dentro de mi escuchaba una voz que me decía: “Ves Joan, se puede hacer un entreno intenso sin gritar, sin alzar la voz, sin enfatizar”.

Pues ya veis a este entrenador intentando hacer su próximo entrenamiento con tono bajo. El resultado, un desastre. Ritmo de entreno a mínimos, la gente mirándote como un marciano y preguntándose a este que le pasa hoy.

Así es que me siento en mi diván y reflexiono sobre ello. Y en este pensamiento que tiene que ver mucho con tu Yo, llego a varias reflexiones.

Una de ellas es que moldearse, hacerse como entrenador, ha de ir unido a la personalidad de cada uno. No podemos ser bicéfalos en una personal y otra como entrenador. Los entrenadores, creo yo, hemos de ser naturales. Si fuerzas una imagen no consigues nada, por que no sirve de nada engañarse a uno mismo y a los demás.

Yo soy de los que grito, de los que enfatizo y demuestro mis emociones , y eso no es mejor ni peor que otro entrenador que manda con la mirada, con gestos y con un tono de voz bajo. Al final son los jugadores los que se acostumbran a cada tipo de entrenador.

En lo que si que habría discusión es en las preguntas que voy a plantear y que voy a responder como Joan González entrenador, y que por supuesto son el fruto de MI reflexión personal

·        ¿El grito  se debe utilizar mas en equipos de formación o no?

Creo que el grito tiene poco efecto en equipos de formación, aunque es cierto que a veces en alguna situación hay que enfatizar, realzar el tono o enfadarse en aspectos que consideremos importantes. Pero por mi experiencia en formación, no considero que sea un recurso demasiado positivo, donde puedes bloquear a un jugador aún inseguro en su faceta de construcción de la personalidad.

·        ¿En los equipos séniors en que momento hay que aplicar el grito?

Desde mi punto de vista el grito ha de ser en el momento justo. Averiguar cuál es el problema, por que ha de tener efecto sobre el grupo, en el sentido que a ti te convenga como entrenador. No es fácil escoger los momentos, pero hay una situación que para mi es influyente: la baja concentración del grupo con el trabajo.
Estar continuamente gritando pierde efectividad, porque el grupo incorpora este tono, como habitual y entonces no tiene ningún efecto. Mejor dicho si lo tiene: negativo y perdida de autoridad

·        ¿Hay que aplicar a  todos los jugadores el grito?

Pues evidentemente creo que no. Creo que los entrenadores hemos de saber como afecta a cada jugador un grito. Por mi experiencia hay jugadores que una frase irónica, una mirada o una observación, pueden tener más efecto que un grito y hay otros jugadores que les pasa al revés.

·        ¿Gritar, refuerza el entrenamiento?

En mi opinión, como he dicho antes, esto va en función de cada entrenador. De cómo le gusta expresarse. A mi parecer cuando estas en tensión, elevas el tono de voz, etc... Estás ayudando en la dinámica de determinados ejercicios, básicamente defensivos, que necesiten un extra de trabajo mental. Y ahí creo que el grito es de ayuda por que transmite al jugador esta intensidad que deseas para este trabajo.

·        ¿En qué situaciones el grito puede ser negativo?

Hay varios factores por los que un grito puede producir el efecto contrario de lo que busca el entrenador:

-         Cuando se quiere  buscar autoridad.
-         Cuando se quiere  demostrar al entorno o cierto entorno que “se domina” una situación.
-         Hacerlo a un jugador/a de poca influencia en el vestuario, por que a parte de perjudicar     mas, a un jugador con poca ascendencia en el grupo, pierdes a la vez la autoridad antes los que si la tienen.
-         Gritar como hábito y no como estímulo.
-         Hacerlo para evidenciar al jugador delante de otros y justificar un error tuyo.
-         Gritar siempre como refuerzo negativo. Hay gritos que refuerzan actitudes positivas.


Seguramente hay muchas mas acciones de grito de las expuestas aquí. Tantas como personalidades de entrenadores. Pero quiero reflejar el grito en si mismo no es malo ni bueno, sino que va en función de dónde se ponga el acento, de que se quiera conseguir.

Algunos que desde fuera nos ven chillar, pueden ver un cierto descontrol de la emoción, y quiero defender que se puede chillar, y controlar esa emoción interna, aunque se digan cosas en un contexto que no se dirían fuera del parquet o del vestuario.

Chillar, gritar, elevar mucho el tono de voz,  no es necesariamente sinónimo de enfado, puede haber otros objetivos que se quieran conseguir con esta actitud del entrenador.

Quiero acabar diciendo, que en defensa de aquellos que utilizan un tono de voz elevado en el entrenamiento o partido, me hacen sufrir más aquellos jugadores que tienen entrenadores, que supuestamente siempre demuestran un tono plano y utilizan el sarcasmo para intervenir entre él y el jugador. Aquellos entrenadores  que van “de super-entrenadores” como si dominasen todas las facetas relacionales en el parquet, y que dan esa imagen de poder, cuando en realidad después, algunos canalizan toda esta emoción que han contenido, en relaciones deterioradas entre quienes les rodean.


















2015/09/03

EL STATUS ENTRE LOS ENTRENADORES DE FORMACIÓN



Es difícil explicar estas situaciones, pero ocurren.
Los entrenadores en un club, muchas veces no son valorados  por lo que saben , sino lo por lo que representan en su club, por el tipo de equipos que llevan, o por etiquetas prejuzgadas.

A veces cuando veo jóvenes entrenadores, me veo reflejado en ellos hace 25 años. Muchos de esos “tics”, son fácilmente identificables en épocas de aprendizaje, de hacerse un hueco en este mundo tan difícil. Llamo hueco, a ganar la credibilidad. Aunque eso también puede ocurrir cuando buenos entrenadores, que por el mero hecho de tener una cierta edad, los van relegando a equipos con menor proyección deportiva. En eso, el trabajo de entrenador se parece al mercado laboral y su línea de actividad.

Veo que esos jóvenes entrenan para ganar, aunque ellos saben que eso les perjudica en el futuro. Quieren ganar a toda costa su credibilidad para sumar enteros y tener opciones a equipos representativos de este club, o de otros. Y no les falta razón, la mayoría de ellos son juzgados por clasificar sus equipos a preferente, ganar un campeonato, clasificar a equipos para fases, etc…

Cuando algunos directores técnicos les dicen a esos entrenadores: Tienes equipo para clasificarte, has de quedar entre los tres primeros (por decir algo), etc, y ponen esa presión al entrenador, presión que también ejercen los padres, no saben que están perjudicando y mucho, el futuro de este entrenador.

Ese entrenador dejará de ser él mismo y querrá contentar a su entorno e incluso competir con el,  con el fin de conservar su "sitio de trabajo”,  donde suma  esos pocos euros mensuales, y que dada su juventud, se mezcla con el ansia de hacerlo bien  y el miedo a perder las dos cosas.

Y ahí estamos con ese coctel, al frente de un equipo y de una temporada. Nervios, exceso de protesta, planteamientos rígidos (lo que denota falta de seguridad), dificultad de control en situaciones limite, y una larga lista que hace empequeñecer al entrenador y engrandecer la hipocresía.

Queremos entrenadores formadores que ganen. Y cuando eso se produce siempre oigo: “Ese entrenador/a lo hace bien”, “ese entrenador/a tiene futuro”.
¿Qué es lo que hace bien? ¿Ganar?, ¿Qué futuro tiene? Su único futuro es caer en la liturgia de que si ganas sigues, si pierdes te echan. Si consigues esa clasificación eres protegido por ese club, si pierdes, esa credibilidad…(que nunca habías tenido, solo te la dejaban) ya no la encontrarás.
Y ese entrenador se pregunta: ¿Dónde está todo lo que decían mis profesores, cuando me inculcaban la importancia de la formación, del aprendizaje, del trabajar los valores en el grupo, de que los resultados no son lo más importante?. Cuando hace eso y los resultados no son los esperados, se encuentra su DT que le esquiva, los padres con miradas de dudas, y él con esa edad donde todo te influye, confundido porque lo que le han dicho y la realidad, no se parecen en nada.
Quizás los que damos  clase a estos entrenadores, deberíamos decir: No se preocupen por la formación, ustedes a la suya, ganen todo los partidos posibles, si ven una "sombra" que se aproxima, elimínenla, ustedes van primeros. Intenten que alguien se caiga de la silla y siéntense ustedes. Si los jugadores no saben baloncesto, que aprendan solos. Ustedes hagan esos sistemas complejos, para que les den resultados deportivos. Sueñen todos con ser entrenadores ACB a cualquier precio…Pero ganen!!

Quizás si, pero va a ser que no. Va a ser que algunos vamos a seguir insistiendo en el otro baloncesto, ese baloncesto mal llamado romántico. Ese baloncesto formativo donde los aspectos mas importantes sean otros y también el competir, porque una cosa no esta reñida con la otra. Ese baloncesto donde el jugador vea en el entrenador esa llave que abre la puerta para saber más. Donde el entrenador sea un referente educa-deportivo, para el jugador

Sino protegemos a los entrenadores jóvenes, el futuro de nuestro baloncesto, no será el que muchos deseamos. Si dejamos que el status de un entrenador, respecto sus compañeros, dependa de los resultados, sólo conseguiremos fracasos, decepciones, falsa competitividad, y lo que mas me preocupa, que sólo sigan adelante,  esos entrenadores capaces de lo que sea para suibir a ese podio, no al del efímero del resultado, sinó al del poder que da el ganar y que otros pierdan.












2015/07/24

LOS JÚNIORS, ESA EDAD TAN COMPLEJA


Hablar de júniors, es hablar de adolescentes.
Entrenar a júniors es trabajar con adolescentes.
Llevar un equipo Júnior, requiere madurez.

La imagen que muchos tienen de esa categoría, son los júniors escogidos, los preferentes, los que van a campeonatos autonómicos, lo que van a campeonatos de España, aquella testosterona que se da más en estos años, al servicio de la agresividad defensiva, los mates, los saltos al rebote...la proyección del futuro en definitiva. Ese paso que estos jugadores han estado esperando y trabajando durante años, driblando situaciones comprometidas, buscando equipos que les aupasen hacia este objetivo, para llegar bien bien no se sabe donde, pero que en definitiva ha sido su sueño, o el de sus padres en muchos de los casos.

Ahora aparquemos esa imagen: Ese equipo  junior, de un pueblo, ciudad,  de nuestro territorio, en una categoría “baja”, con suerte con un entrenador entregado, o sin ello, con un entrenador preparado o no...Este equipo, donde el nivel deportivo no es el objetivo prioritario, donde priman quizás otras circunstancias para estar en este junior. Donde los padres quieren que en esta época de crecimiento, su hijo/a haga deporte y “no se pierda en las plazas”, o por qué no, que tengan esa cultura deportiva tan necesaria en etapas maduras.

Y el entrenador llega a su primer entreno y ve a 10 jugadores (algunas veces no llegan a ese número), con diferentes objetivos y/o expectativas: Ese jugador que aún tiene alguna ilusión por llegar a un equipo mas importante, por mejorar, incluso soñar. Este jugador que lleva desde los 5 años en el club y ha subido de forma natural, y quizás su única ilusión es la de compartir un rato con sus amigos de siempre. El jugador que viene rebotado de un equipo de mejor calidad y que la trayectoria lo ha puesto ahí, y sigue pensando que es mejor que el resto que le acompaña. El otro jugador que sabe que no tiene calidad pero que aquí ha encontrado su rol, sus amigos y no se siente desplazado. El otro que “le obligan” a hacer alguna actividad deportiva. Y así podríamos buscar muchos ejemplos.

¿Dónde? ¿Cómo podemos buscar esa motivación necesaria para entrenar a este equipo, para que sus jugadores se sientan a traídos por el trabajo semanal durante 9 meses?

A los entrenadores que tengan equipos de estas características, habría que darles un premio. Me rio yo cuando entrenadores de preferente júnior sienten presión, o se enfadan por cosas de sus equipos, o no les salen los sistemas defensivos u ofensivos, o tienen que lidiar con los egos…Que si, que es complicado. Pero que me dicen de este entrenador que va a entrenar y no sabe cuántos jugadores habrá aquel día, que me dicen de este entrenador que tendrá que buscar estrategias para conseguir que empiecen diez y acaben diez durante la temporada!!!
Desde mi punto de vista ese tipo de entrenador ha de buscar dos objetivos:

1.      La mejora individual para aquel jugador que tenga un interés.
2.      Encontrar, saber encontrar, un objetivo común que sea capaz de unir al grupo. Y este objetivo no es ningún campeonato autonómico, ni estatal!!. Este objetivo debe ir más allá de la propuesta de clasificación. Ha de ser algo vinculante donde el grupo se sienta identificado. Teniendo en cuenta que en esta edad se dan situaciones de estudio importantes, decisiones que pueden decidir un futuro profesional, y encima con los vaivenes que conlleva la adolescencia, por no hablar de algunas situaciones familiares, que conllevan un considerable desgaste psicológico y/o emocional.

Esto deberá hacer este entrenador. Sin este objetivo común que comprometa a todos sus miembros, va a ser difícil que la temporada sea estable, dentro de lo que significa esta palabra en un barco con aguas diversas.

Antes de que busques ese objetivo:

1.      Que en esta edad importa más la relación entre iguales que entre los adultos, por lo tanto busca algo donde ellos se sientan identificados, y tú sólo dedícate a corregir el rumbo, cuando veas que el viento es demasiado fuerte.
2.      Los chicos y chicas en edad júnior tienen algo sensacional. La emoción les invade. Has de conseguir algo desde el corazón, y ahí el entrenador si tiene un papel importante. Compromételos emocionalmente y tienes la mitad del trabajo hecho.
3. Se exigente, duro con ellos, ellos necesitan límites y demuéstrales que la profesionalidad, , el valor del esfuerzo no entiende de categorías. Se puede estar en una categoría “baja” y tener un alto rendimiento.
4.      Apórtales estabilidad dentro y fuera de la cancha. Con esta edad son indisciplinados, contestan con tono agresivo ante los imperativos, y sobre todo ante las contrariedades. Han de ver autoridad y no autoritarismo. Por eso decía antes, lo fundamental que es nuestra madurez como profesionales y también como personas.
5.      Dale valor al grupo. Son ellos los que tienen que decidir cosas importantes. Cuando les cueste entrenar, porque hay futbol en la TV, o cualquier otra circunstancia que no ayude a realizar la sesión de entrenamiento, pregúntales…”¿Es mejor la acción individual de abandonar, o es mejor nuestro compromiso pactado a principio de temporada?. Ahora tenéis la oportunidad de demostraros hasta que punto sois un grupo unido.” Ante eso ellos responderán lo segundo, porque el valor que tienen como grupo siempre es más fuerte.
6.      El refuerzo positivo es tan importante, como el de no abusar de  este. Ellos necesitan límites y constantemente te los están pidiendo, exigiendo.  Equilibra este límite. Si es en defecto no conseguirás que te sigan, si es en exceso, se revelaran.
7.      El sentimiento de pertenencia es algo que admiran. Pertenecer a un grupo donde no haya aspiraciones deportivas  de difusión, pero que si puede haber repercusiones hacia si mismos, produce autoestima, por que sienten que es algo que ellos han escogido.
8.   Que vean a un entrenador solo como tal, no es una buena señal, en estas edades. Has de estar dispuesto a hacer algo más fuera del ámbito deportivo. Estando cerca de ellos y que ellos noten que tu interés por ellos grupalmente e individualmente, va más allá de un balón de baloncesto.



Todos o casi todos, pueden entrenar con pistas excelentes, jugadores virtuosos, y una propuesta competitiva atrayente. La pregunta es, si podemos hacer lo contrario.
Ser entrenador de un equipo sin una proyección deportiva exquisita, es un buen argumento para saber hasta que punto puedes sentirte entrenador .
Si somos capaces de entrenar, en canchas divididas, con jugadores limitados técnica y tácticamente, en una competición “baja”, y saber motivar a estos 10 espartanos adolescentes, entonces quizás, sabremos el verdadero valor que tenemos como entrenadores, educadores y personas.

Vamos al lio!!!