"Si dejas de aprender, dejas de enseñar" (Joan González)

2016/03/14

LA IMPORTANCIA DEL PSICÓLOGO DEPORTIVO





“Muchas personas creen que no son buenas ejerciendo su especialidad. Se engañan. Son buenísimas. Solo necesitan aprender a tolerar la presión” (Pep Marí)

Hace dos años cunado estuve ayudando en la concentración de la preselección catalana infantil masculina, tuve la oportunidad de valorar hasta que punto la presión puede afectar en el rendimiento de un jugador. Jugadores que juegan en buenos equipos, que tienen buenos entrenadores se bloquean ante situaciones determinadas. Y digo esto por que recuerdo que los entrenadores de la selección Ferran Peña y Jacob Raurell, me contaban que jugadores muy buenos técnicamente, se ponían la camiseta de la selección, y ante esta responsabilidad, eran incapaces de desarrollar sus argumentos  como jugadores escogido,  entre muchos,  para ser seleccionados.

Como dice Pep Marí, no es que sean malos jugadores o entrenadores,  son buenísimos, pero no saben tolerar esa presión que lleva consigo una determinada responsabilidad. No han aprendido. Si nos fijamos hay grandes deportistas que cuando compiten en ligas menores o torneos determinados, son capaces de sacar todo su rendimiento, pero en la medida que son expuestos a una situación de presión que comporte gran responsabilidad individual, no son capaces de mostrar todos sus cualidades técnicas. En cambio a otros jugadores esta misma presión les favorece y les motiva de tal manera que  son capaces de brillar.

En las etapas de formación deberíamos los entrenadores, y personas externas con influencia en el deportista, a ver en el juego un divertimiento en si mismo. Pero claro,  el juego en si mismo también es capaz de generar respuestas negativas en cada uno y de diferente manera. La autoexigencia, la auto responsabilidad puede generar un exceso de ansiedad. Es evidente que puede haber factores genéticos, pero si estos se combinan con los ambientales i familiares veremos que causa efectos muy negativos sobre el deportista. Frases como: “No puedo defraudar al entrenador”, “Mi padre fue jugador reconocido y quiero llegar a ser como él”. “Me obsesiono con ganar”, “Si no hago canastas, mi padre dice que no se ve la labor como jugador”,y muchas mas frases que habremos oído que condicionan al deportista, que ejercen una presión.

Desde mi punto de vista, el deporte el desarrollo competitivo en el deporte, exige por parte de los entrenadores un tipo de entrenamiento invisible mas allá del técnico-táctico. El entrenamiento mental. ¿Qué quiere decir eso?, Que los entrenadores debemos estar preparados para ejercer una gestión del individuo y del grupo que supone trabajar psicológicamente con los jugadores. Y pienso que muchos no están preparados para ejercer este tipo de entrenamiento mental, que ahora si, es evidente que es imprescindible, para no sólo unos buenos resultados deportivos, sino por el bienestar del jugador/a.

No nos damos cuenta de la gran influencia que tenemos con los deportistas en nuestros entrenamientos, y el no saber distinguir ítems que nos están dando una información de que algo esta sucediendo con este jugador y/o con este grupo.

Hubo una época en que había solo entrenadores específicos del juego, después se incorporaron los Preparadores físicos, por que vimos que necesitábamos específicamente un profesional para poder complementar y adaptar los entrenamientos técnicos con el estado físico del jugador.
Bien, creo que ahora los clubs tiene que hacer un paso adelante y contratar un profesional de  psicología  que oriente a los entrenadores  a trabajar sesiones también mentalmente, adecuándolas a las etapas de competición, a los objetivos individuales y colectivos y a saber percibir e identificar situaciones de vulnerabilidad mental, que pueda sufrir el jugador/a o el grupo.

Las situaciones de estrés, las situaciones de presión, de angustia, etc...que se viven en el equipo, no pueden tratarse con un “vamos, anímate”. Lo siento pero eso no funciona así. Las pautas de un profesional especializado son básicas para no torpedear la sensibilidad del jugador y abordar la problemática con coherencia. De no ser así, el jugador traspasara  esa angustia y esa presión a sus distintos hábitos como los estudios o los relacionales.

Se del escepticismo en incorporar psicólogos deportivos cuando vemos que mayoritariamente equipos profesionales, no tienen esa figura en sus staff técnico, y cuesta creer que no sea así, pero me aventuro a decir que de aquí a un tiempo veremos como esta tendencia cambia, por que el deporte cada vez el aspecto mental, tiene una mayor influencia en el rendimiento del jugador. Los entrenadores ya no mandamos, ni dirigimos...gestionamos, y eso implica muchas facetas diferentes, que han de ser realizadas por otros profesionales.

2016/02/08

ESTAN EN EL GRUPO DE ARRIBA



Han sido cuatro meses de trabajo, y como les pasa a todos los equipos y entrenadores, durante los meses de competición se suman inconvenientes, contratiempos que hay que ir superando a medida que van saliendo. En eso no hemos sido distintos a nadie. Hemos contado eso si, con una inestimable ayuda de todas las jugadoras del B y su entrenador, para compensar las bajas y las lesiones.

Estoy satisfecho, por que muchas de estas jugadoras, por motivos laborales, de proyectos personales, etc, dejaran de ser jugadoras de baloncesto el año próximo y  merecían despedirse de este deporte con una satisfacción.
Sigo pensando que los entrenadores trabajamos para eso, a ayudar a cumplir los sueños de los jugadores/as. Ayudarlas en los procesos de transformación deportivas, a trabajar en equipo, a poner su individualidad al servicio del grupo y a ayudarlas a superar los momentos difíciles.
Pero nosotros los entrenadores a veces perdemos eso de vista y seguimos dando mas importancia a los movimientos tácticos, a los movimientos pautados. Necesitamos sentirnos seguros, y nos pensamos que con eso lo conseguiremos. 
Cuando perdemos nos lo cuestionamos todo y cuando ganamos también por que somos insaciables con nosotros mismos. Y en verdad, ganar o perder, es parte de este juego. Aquí no hay empates. Si pierdes y tienes un grupo unido superaras las adversidades, si ganas y el grupo no ha reaccionado como tal, tendrás el resultado como aval, pero en tu parte más íntima  sabrás de tu fracaso como gestor . Aún así hay entrenadores que prefieren ganar, sabiendo que no tienen al grupo, por que esos entrenadores tan sólo les mueve su ego. No quiero perder, pero prefiero eso a perder un grupo y ganar un resultado. 

la ostia es cuando ganas y encima has sido capaz de construir  un gran grupo de trabajo. Ahi consigues (como dicen Xavi García y Ricard Casas) "La exceléncia" como entrenador.

"Siguiendo a la pelota naranja, trabajando para llegar a la exceléncia".





2016/02/05

FERRAN PEÑA Y JACOB RAURELL



Hoy me he enterado de que Ferran Peña y Jacob Raurell, ya no serán seleccionadores infantiles de Catalunya. Ferràn después de 10 años y Jacob después de 6 años, ejerciendo este cargo.

A Ferrán lo conozco hace muchos años del mundo del baloncesto, y particularmente lo recuerdo entrenando al San Josep i al Vic, (entre otros) enfrentándonos y consiguiendo que ahora mismo no recuerde ni un solo resultado deportivo y si nuestra amistad y respeto como entrenadores. 
Jacob fue mi ayudante en el UE Mataró cuando conseguimos ser campeones del Grupo EBA C, ahora hace 6 años. Tanto él como su mujer Esther (que también era ayudante), me dieron una lección de cómo deben ser dos ayudantes, de esa capacidad de comprensión y sentirte arropado en todo momento.

He tenido el gran privilegio de conocerlos, y he tenido la gran suerte de que me llamaran para que les ayudase en la preselección infantil ahora hará tres años. Los he visto trabajando, los he visto relacionándose con los jugadores, los he oído dando esos consejos impagables a las jóvenes promesas. Les he visto sufrir dando la lista definitiva de los elegidos. Les he visto emocionarse con su trabajo como entrenadores.

Si algunos jugadores leen esto ahora, sabrán de que estoy hablando y seguro que recordaran las sesiones de entrenamiento como algo mas que un aprendizaje técnico o táctico. Sabrán entender que detrás de estas lecciones de baloncesto que han recibido, había algo mas importante. Enseñar como enfrentarse a las dificultades, como afrontarlas y como superarlas. Y no solo desde una vertiente deportiva, sino humana. Han sido capaces de exigir y a la vez comprender. Han sido capaces de elegir y al mismo tiempo respetar. Han sido capaces  de equilibrar a un grupo, por encima incluso de su visión individual, por el bien de la selección infantil catalana.
Una de las cosas que me impacto cuando estuve con ellos, es la capacidad que tienen para positivar a cualquier jugador, de ver sus puntos fuertes y trabajar los débiles des de el refuerzo positivo, desde el respeto al jugador por lo que es.

Han guardado las medallas y han dado la espalda al divismo del que algunos presumen, han decidido mostrarse tal como son, personas del baloncesto,  profesionales entregados a una pasión. La pasión de entrenar!!!!

Algunos de esos jugadores que han pasado por sus manos, si llegan a la élite como jugadores, sabrán reconocer estos consejos y a los que no llegaran sabrán valorar la gran oportunidad que tuvieron de ser unos privilegiados por tenerlos como entrenadores.

Desde este pequeño espacio,  mi total reconocimiento

Un aplauso a ti Ferran y a ti Jacob

2016/01/18

CUANDO VIENE LA TORMENTA






Cuando las cosas no  funcionan, no soy de los que se esconden. En mis redes sociales expongo los buenos y los malos momentos, por que la vida es  eso. No se entiende una cosa sin la otra, el ying y el yang, donde todo esta en movimiento constante, y donde el negro no es tan negro ni el blanco tan blanco.

Los entrenadores prevemos  las tormentas. Los nubarrones con lluvia, el viento y el frío que se aproxima, los intuyes,  aunque la naturaleza se impone y nunca puedes saber el alcance que tendrá en tu equipo y su  repercusión.

Algunos amigos me llaman para darme ánimos y lo agradezco infinitamente, aunque los que entrenamos sabemos que las soluciones pasan básicamente por lo que tu puedes controlar, que es muy poco o mucho según se mire. Es cierto que en 29 años entrenando no había experimentado una situación similar. Y no estoy hablando de las crisis que muchos equipos tienen durante la temporada y que forman parte del camino que ha de recorrer un grupo diez meses. Estoy hablando de un conjunto de situaciones negativas en forma de lesiones, bajas etc. que se instalan como un nubarrón negro encima de tu equipo. Así es que te empiezas mojando, y  acabas empapado y sin nada para secarte, teniendo la percepción de estar instalado ahí, dando vueltas como una peonza, en un vaivén de sensaciones del que no consigues salir.

Así es que he pensado en mi amigo “Joan”, un delegado que  tuve y al que me une una buena amistad.


Joan, que tenia una empresa grande, me contaba que de tener a muchos trabajadores en su empresa, paso a no tener ninguno y estar arruinado. Se quedo a “0”. Peor aún. Con deudas. Cuando le pregunte como había salido de esta situación me dio una explicación, que entendí que es tener fe, que es sacar energía de donde no la hay. Me decía que un día llego a su empresa. Todo estaba desmantelado, no había ni una máquina, todo era un solar. Tan solo había un teléfono, unos cartones y alguna que otra herramienta. Imaginaros esta situación. Le pregunté que hizo al ver esta imagen. El me contesto: “Joan cuando estaba ahí en la empresa sonó el teléfono. Era una señora que quería que le arreglase una persiana, así que yo le dije que ahora mismo iba. Me hice una caja de con unos cartones, le puse dentro cuatro herramientas que quedaban por el solar (y cuatro era en sentido literal) y fui a arreglar la persiana de esa señora. Y seguí recuperándome hasta hoy”. Sólo la imagen ya hace daño cuando la trasladas a la realidad.

Pensando en él, he visto que no todo depende de ti, pero lo que tu puedes hacer, lo que tu puedes aportar, lo que tu puedes controlar, debes hacerlo, debes intentarlo, debes vaciarte hasta el final.

No puedes pedirle a alguien que haga su trabajo, o si puedes, pero la responsabilidad individual es de cada uno, puedes exigir trabajo, motivación y todo lo que tu creas, pero al final es la persona, el individuo como tal que debe ser conciente de que puede aportar ella, no solo para el grupo, sino por valor personal, por dignidad, por autoestima...Lo otro viene después.
Perder partidos no es una tragedia. No clasificarse no es una tragedia. Jugar mal no es una tragedia.  Al fin y al cabo la competición deportiva si que no es previsible. Uno debe disfrutar del camino, encontrar motivación para el entrenamiento diario, la mejora constante. Si encuentras placer en eso, lo demás tiene una importancia relativa.

Hay que buscar el placer en lo que haces, y no hacer algo para tener placer.

La tormenta ha llegado y parece que se ha instalado unos días., habrá que bailar con ella hasta que encuentre otra pareja.

Como dice mi hermano: El secreto de la serenidad es cooperar incondicionalmente con lo inevitable.

LA ASIGNATURA DE DIRECCIÓN DE GRUPO




Hace 18 años que imparto cursos de entrenador. Debo un agradecimiento especial a Richi Serres, que ante la imposibilidad de que Juan C.Pie pudiera dar una asignatura, me ofreció hacerlo a mi.
Desde entonces y hasta ahora he disfrutado y sigo disfrutando de esta parte pedagógica donde el concepto de enseñar es aprender, y tanto Alberto Horno primero como Joan Cortés después, me han seguido dando la confianza y la oportunidad de impartir las asignaturas de  sistemas de juego, dirección de grupo y dirección de partido principalmente. Curiosamente la asignatura de sistemas de juego tiene el doble de horas por ejemplo que el de dirección de grupo.

Hace años cuando impartía sistemas de ataque y defensa, era y es una asignatura de mucho peso entre los que aspiran a sacarse el titulo de entrenador. Disfruto mucho con ella y los alumnos que he tenido me recuerdan siempre mi especial predilección por  el sistema Flex, y todo el abanico de posibilidades que da al entrenador un sistema de juego tan rico en conceptos, como complejo a la vez.. Lo considero como parte importante de la formación del entrenador y donde yo aprendí tanto del maestro Ricard Casas.

Pero realmente a medida que han pasado los años, me he ido formando mas a nivel personal , sobre la gestión de un equipo y todo lo que conlleva la responsabilidad de ser entrenador de un grupo de jugadores o jugadoras. Por lo tanto la asignatura Dirección de grupo que para mi es una asignatura que me produce mucho placer impartir.  Dicho esto, creo sinceramente, que habría que cambiar el nombre a esta asignatura. Cuando hace tantos años empecé a dar clases, muchos entrenadores no sabían que quería decir eso de Dirección de Grupo, de hecho, algunos básicamente les interesaba los sistemas, y otras mas específicas, donde el balón estaba “en juego”.

Cuando empecé a introducir, el “role playing” en las clases y observaba a los entrenadores en escena frente a situaciones improvisadas, me di cuenta en seguida que esta asignatura tenia algo que no daban las demás. Allí veía  muy fácilmente, como algunos entrenadores tendrían la capacidad de gestionar grupos de trabajo, más allá evidentemente de sus capacidades técnicas.

Así que, debido a mi profesión diaria y a la formación a la que yo asistía como alumno de técnicas de Gestalt, he ido adaptando los contenidos con la realidad del baloncesto de ahora. Una realidad donde tiene muchísima importancia la gestión del grupo, la gestión de sus emociones, y el trabajo diario que hay que realizar respecto a aspectos que florecen de esta intervención emocional

Es por ello que creo que esta signatura y des de mi punto de vista, debería cambiar de nombre y de horas de formación. Estamos ante un momento especialmente importante para modificar esa formación del técnico. El entrenador ya no es solo  un transmisor táctico-técnico. El entrenador necesita de herramientas emocionales para hacer funcionar esos aspectos técnicos y tácticos. Siempre las ha necesitado, pero también es cierto que ha cambiado mucho la relación entrenador-jugador. Para el entrenador ya no basta con saber mucho de sistemas de juego. Eso debe ir acompañado de “otra pata” que le aporte al entrenador una visión diferente y complementaria de cómo puede realizar su trabajo en un sentido mas completo y mas amplio.

La visión ha cambiado, es cierto, y ahora muchos entrenadores tienen una formación académica exhaustiva, con muchísima información (quizás demasiada?) necesaria para desarrollar su pasión que es la de entrenar. Pero si queremos avanzar, lograr “la maestria” (Como dicen Xavi Garcia y R Casas),  hemos de seguir avanzando sobre el concepto de gestión de grupo, mas que dirección de grupo.

Para mi las emociones no se dirigen, se gestionan. Y gestionarlas es muchísimo mas difícil que dirigirlas.

2015/11/03

NUESTRO HÁBITAT






Este sitio, donde a veces lo encuentras duro y otras blando. Este banco, donde 10 minutos antes de empezar un partido, intentas acomodarte en él, probando  estos fatídicos minutos, para los entrenadores, antes de empezar. Estos minutos donde ves a tus jugadoras haciendo el calentamiento y donde alrededor tuyo sólo ves camisetas, botellas de agua y tu pizarra reposando al lado tuyo. Este es uno de esos momentos en que te sientes con mas responsabilidad como entrenador. Todo esta por empezar. Tu decides con quien y como vas a hacerlo, y estas a la espera de este salto mágico entre dos jugadoras.
Este espacio de tiempo, me viene como una película de lo que me gustaría que sucediese, donde vienen a mi memoria el trabajo de la semana, las sensaciones con las jugadoras, y lo que hemos trabajado...No queda tiempo para más.

Después viene la otra parte. Ese banquillo, se llena con tus ayudantes, delegada y jugadoras. Estas mas “acompañado”, pero sabes de tu vulnerabilidad. El banquillo se ordena, todas buscan ese lugar del que siempre quieren salir para jugar y que al volver necesitan otra vez ocupar. Es su habito, este que da seguridad.
Te levantas, te sientas, miras a un lado, a otro. Te fijas en el entrenador contrario, sus indicaciones, sus cambios. Rectificas, propones, decides...pero son segundos donde la decisión ha de ser rápida, tu ayudante te aporta ideas, la delegada te informa de datos y te repites ”Vamos Joan, procesa rápido”...Y lo haces. Todo se ordena de forma natural, como en cajitas independientes dentro de tu cabeza, y vas abriéndolas en función de la necesidad.
Te alejas del banquillo, para acercarte a la arena. Estas de pie, los actores con el balón, y de vez en cuando notas el pasar de los árbitros, una frase, una protesta, unas miradas de complicidad y  otras de desaprobación...otra cajita mas.
Y decides acercarte a ese banco otra vez, cruzas la mirada con siete jugadoras con hambre de salir, y lo notas, vaya si lo notas.

Y llega el momento decisivo del partido, pocos segundos, marcador ajustado, tiempo muerto...Todos enfrente tuyo. Notas el olor a sudor del esfuerzo (me encanta ese olor, mezclado con los ojos abiertos con ganas de ganar), las respiraciones altas. Has de decidir. Tienes apenas 40 segundos. Sacas de una de tus cajitas una idea para este último ataque o última defensa. Y vuelves a mirar a los ojos de ellas. Este momento es el mas importante. Ahí detectas si esta idea de tu cajita va a funcionar o no. Lo percibes, lo sientes y cruzas la mirada con tu base y ahí notas que ganas...te esta comunicando “todo irá bien coach”.
Te vuelves al banquillo, ahora ya mojado, desordenado...todo esta apunto de acabar. Tan “solo” queda la última acción, esa en la que los demás te juzgaran en función del resultado.

Es de noche y en casa te notas cansado, vacío, exhausto. El partido te viene a la memoria casi como otra película.
Y en ella ves que  te has equivocado, has abierto una cajita antes de tiempo, has consumido a otra, te has equivocado en una rotación, quizás ahí reaccionaste tarde. Te falto un “Time out” en aquel momento. Aunque horas después del partido lo ves claro, una voz dentro de ti durante el partido, ya te había avisado.
El banquillo se ha quedado solo. Esta en el pabellón esperando a otro partido.
Has dejado toda tu energía allí. Has dado todo de ti en estos barrotes de madera., pero ahora te toca otra silla. La de tu despacho. Ahí empieza el otro partido. La gestión del equipo en el post partido. Jugadora con poca rotación. Jugadora que no ha jugado. Jugadora en bajo estado de forma...

Ese es nuestro hábitat junto con el parquet...No hay descanso, y que dure!!!


2015/10/08

EL GRITO DEL ENTRENADOR. REFLEXIÓN




Hace poco, mi amigo y entrenador Juan Couto, me comentaba que podría escribir sobre si gritar por parte del entrenador tenia efectos positivos o negativos. Si era un “recurso” apropiado o no...

Es difícil ser objetivo en este artículo, por que os habla un entrenador que tiene una voz de entrenamiento alta y que con el paso de los años, quizás he ido domando, no consiguiéndolo en muchos de los casos.

He de reconocer que cuando he ido a ver entrenadores que dirigen sus entrenamientos sin alzar la voz y consiguiendo un ritmo alto de entrenamiento, me he quedado sorprendido. Gratamente sorprendido diría. Dentro de mi escuchaba una voz que me decía: “Ves Joan, se puede hacer un entreno intenso sin gritar, sin alzar la voz, sin enfatizar”.

Pues ya veis a este entrenador intentando hacer su próximo entrenamiento con tono bajo. El resultado, un desastre. Ritmo de entreno a mínimos, la gente mirándote como un marciano y preguntándose a este que le pasa hoy.

Así es que me siento en mi diván y reflexiono sobre ello. Y en este pensamiento que tiene que ver mucho con tu Yo, llego a varias reflexiones.

Una de ellas es que moldearse, hacerse como entrenador, ha de ir unido a la personalidad de cada uno. No podemos ser bicéfalos en una personal y otra como entrenador. Los entrenadores, creo yo, hemos de ser naturales. Si fuerzas una imagen no consigues nada, por que no sirve de nada engañarse a uno mismo y a los demás.

Yo soy de los que grito, de los que enfatizo y demuestro mis emociones , y eso no es mejor ni peor que otro entrenador que manda con la mirada, con gestos y con un tono de voz bajo. Al final son los jugadores los que se acostumbran a cada tipo de entrenador.

En lo que si que habría discusión es en las preguntas que voy a plantear y que voy a responder como Joan González entrenador, y que por supuesto son el fruto de MI reflexión personal

·        ¿El grito  se debe utilizar mas en equipos de formación o no?

Creo que el grito tiene poco efecto en equipos de formación, aunque es cierto que a veces en alguna situación hay que enfatizar, realzar el tono o enfadarse en aspectos que consideremos importantes. Pero por mi experiencia en formación, no considero que sea un recurso demasiado positivo, donde puedes bloquear a un jugador aún inseguro en su faceta de construcción de la personalidad.

·        ¿En los equipos séniors en que momento hay que aplicar el grito?

Desde mi punto de vista el grito ha de ser en el momento justo. Averiguar cuál es el problema, por que ha de tener efecto sobre el grupo, en el sentido que a ti te convenga como entrenador. No es fácil escoger los momentos, pero hay una situación que para mi es influyente: la baja concentración del grupo con el trabajo.
Estar continuamente gritando pierde efectividad, porque el grupo incorpora este tono, como habitual y entonces no tiene ningún efecto. Mejor dicho si lo tiene: negativo y perdida de autoridad

·        ¿Hay que aplicar a  todos los jugadores el grito?

Pues evidentemente creo que no. Creo que los entrenadores hemos de saber como afecta a cada jugador un grito. Por mi experiencia hay jugadores que una frase irónica, una mirada o una observación, pueden tener más efecto que un grito y hay otros jugadores que les pasa al revés.

·        ¿Gritar, refuerza el entrenamiento?

En mi opinión, como he dicho antes, esto va en función de cada entrenador. De cómo le gusta expresarse. A mi parecer cuando estas en tensión, elevas el tono de voz, etc... Estás ayudando en la dinámica de determinados ejercicios, básicamente defensivos, que necesiten un extra de trabajo mental. Y ahí creo que el grito es de ayuda por que transmite al jugador esta intensidad que deseas para este trabajo.

·        ¿En qué situaciones el grito puede ser negativo?

Hay varios factores por los que un grito puede producir el efecto contrario de lo que busca el entrenador:

-         Cuando se quiere  buscar autoridad.
-         Cuando se quiere  demostrar al entorno o cierto entorno que “se domina” una situación.
-         Hacerlo a un jugador/a de poca influencia en el vestuario, por que a parte de perjudicar     mas, a un jugador con poca ascendencia en el grupo, pierdes a la vez la autoridad antes los que si la tienen.
-         Gritar como hábito y no como estímulo.
-         Hacerlo para evidenciar al jugador delante de otros y justificar un error tuyo.
-         Gritar siempre como refuerzo negativo. Hay gritos que refuerzan actitudes positivas.


Seguramente hay muchas mas acciones de grito de las expuestas aquí. Tantas como personalidades de entrenadores. Pero quiero reflejar el grito en si mismo no es malo ni bueno, sino que va en función de dónde se ponga el acento, de que se quiera conseguir.

Algunos que desde fuera nos ven chillar, pueden ver un cierto descontrol de la emoción, y quiero defender que se puede chillar, y controlar esa emoción interna, aunque se digan cosas en un contexto que no se dirían fuera del parquet o del vestuario.

Chillar, gritar, elevar mucho el tono de voz,  no es necesariamente sinónimo de enfado, puede haber otros objetivos que se quieran conseguir con esta actitud del entrenador.

Quiero acabar diciendo, que en defensa de aquellos que utilizan un tono de voz elevado en el entrenamiento o partido, me hacen sufrir más aquellos jugadores que tienen entrenadores, que supuestamente siempre demuestran un tono plano y utilizan el sarcasmo para intervenir entre él y el jugador. Aquellos entrenadores  que van “de super-entrenadores” como si dominasen todas las facetas relacionales en el parquet, y que dan esa imagen de poder, cuando en realidad después, algunos canalizan toda esta emoción que han contenido, en relaciones deterioradas entre quienes les rodean.