"Si dejas de aprender, dejas de enseñar" (Joan González)

2018/02/06

VIVIR EN UN FALSO TECHO



Los entrenadores tenemos muchos defectos, tantos… que ya sabemos que cuando entramos en un club nos falta un día menos para salir. Esa posición de interino  no nos debe hacer trabajar diferente y cuando entras en un equipo, en una estructura de club, aunque estés en formación, ya sabes que la mayoría del entorno  te valorará por los resultados. Es así, y no pasa nada, no hemos de intentar cambiarlo porque eso no va a ser posible. En el momento que hagas tu trabajo aunque te entregues al máximo, aunque dediques horas de donde no tienes, eso no valdrá nada si detrás no hay ese resultado que coloque a tu equipo en una posición mejor de los que todos esperaban.

Es lógico pues, que cuando veas que entrenadores jóvenes actúen de una determinada forma, en busca de la “medalla” que les ponga en el mapa de los “buenos” entrenadores, no le des mucha importancia. Eso sólo lo cura el tiempo, cuando te das cuenta que lo más importante es como tú te sientes con tus jugadores más allá de los resultados, como han sido capaces de interiorizar unos conceptos, una relación de grupo, de equipo y ver ese baloncesto que está detrás del escaparate y que los entrenadores sabemos que es más importante que el hecho puntual de una, dos o las victorias que sean.

No busquemos en la inmediatez de la relación, la alabanza del jugador, ni siquiera el reconocimiento de los que le rodean, ni de tus propios colegas. Cada uno tiene intereses diferentes que no casan normalmente con la visión, ni la exigencia tuya como entrenador. Tan sólo puedes aspirar como entrenador que un día aplicando conceptos, dediquen unos segundos a pensar y recuerden que aprendieron algo de lo que ahora aplican en el juego.
Yo que trabajo actualmente con temas de vivienda social, entro en la reflexión y me doy cuenta de que los entrenadores vivimos en un falso techo deportivo. Ese que te da cobijo en los entrenamientos, en los partidos, que tienes un vestuario para explicar tus ideas, y un día te dicen que ya no puedes entrar ahí. Estamos acostumbrados a las mudanzas rápidas. Y más aún, dejas atrás toda una relación personal con las jugador@s. Así es que en breve tiempo esa rutina mágica de entrar en el vestuario, salir a la cancha, pasa a estar en otro contexto y con otro material humano, si se me permite la expresión.

Creerte como entrenador que vas a estar en este techo siempre, aunque a ti te enamore la casa, es un error. Tienes un contrato de inquilino sin ningún derecho, ni aviso antes de 15 días. ¿Por qué pues, nos empeñamos en implicarnos hasta el fondo, en proyectos que no sabemos si podremos acabar nosotros? Los entrenadores sabemos la respuesta y los clubs también. Somos profesionales con pasión.

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